Pausas Activas en Niños: un aliado para el aprendizaje y el bienestar

Muchas veces los niños expresan que están cansados o pierden la concentración durante la jornada escolar, aunque esta no sea muy extensa. Esto ocurre porque, sin notarlo, permanecen demasiado tiempo en la misma postura o actividad, sin darse un respiro.

En este contexto, las pausas activas se convierten en una herramienta clave para cuidar tanto el cuerpo como la mente, ya que permiten cambiar de ritmo, recuperar energía y favorecer un mejor rendimiento académico.

¿Qué entendemos por pausas activas?

Son intervalos cortos que interrumpen la rutina de estudio o juego, incorporando movimiento o actividades diferentes a las que se estaban realizando. Lejos de ser “tiempo perdido”, funcionan como pequeños recesos que ayudan a renovar la atención y la disposición para seguir aprendiendo.

Beneficios de las pausas activas en los niños

Realizar este tipo de ejercicios trae consigo múltiples ventajas:

  • Recuperación física: Al moverse, los músculos y articulaciones liberan la tensión acumulada por estar sentados mucho tiempo.
  • Mayor concentración: Al relajar la mente, los niños regresan con más disposición para continuar la actividad.
  • Estimulación de la creatividad: El cambio de dinámica favorece que aparezcan nuevas ideas.
  • Mejor desempeño escolar: Un niño descansado y motivado aprende con mayor facilidad.

¿Cuándo y cómo hacerlas?

Lo ideal es realizarlas cada 40 o 45 minutos o cuando se note que el niño está distraído o agotado. Estas pausas pueden hacerse en el mismo lugar de estudio o en un espacio amplio como la sala o el patio, y deben durar entre 5 y 10 minutos.
Es recomendable explicar a los niños la importancia de estos espacios para que los asuman como parte de su rutina y no como una interrupción inesperada.

Ideas de pausas activas para niños

Existen muchas formas divertidas y sencillas de incorporarlas en casa o en el aula, algunas opciones son:

  • Juegos de movimiento: “Simón dice”, “El rey manda” o competencias cortas.
  • Búsqueda de objetos: Dar pistas para que encuentren algo en el entorno.
  • Estiramientos básicos: Mover brazos, piernas, cuello y espalda.
  • Dinámicas de baile: Improvisar pasos libres o seguir una coreografía.
  • Yoga y relajación: Posturas simples que ayuden a respirar y calmarse.
  • Juegos tradicionales: Como carreras cortas, rondas o juegos de imitación.

Las pausas activas no solo ayudan a los niños a liberar energía y mantenerse saludables, también fortalecen su motivación y disposición para aprender. Incorporarlas en la rutina diaria es una manera sencilla y efectiva de acompañar su desarrollo físico, cognitivo y emocional.

¡Convertirlas en parte del día a día es regalarles bienestar y alegría!

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