En la aventura de aprender, los hábitos de estudio juegan un papel clave, más que largas horas frente a los cuadernos, se trata de crear rutinas que permitan a los niños y jóvenes organizar su tiempo, concentrarse y, sobre todo, disfrutar el proceso de aprender. Como familias, tenemos un rol fundamental en acompañarlos y guiarlos en este camino.
1. Un espacio pensado para estudiar
El ambiente influye más de lo que imaginamos. Ayudar a tu hijo a tener un lugar fijo, ordenado, con buena luz y libre de distracciones es el primer paso. No tiene que ser un escritorio enorme; basta con que sea un rincón donde sepa que ahí “es tiempo de estudiar”.
2. Rutina, la mejor aliada
Los hábitos nacen de la repetición. Establecer horarios definidos para estudiar, hacer tareas y repasar le enseña a tu hijo disciplina y le evita el estrés de dejar todo para última hora. Eso sí, también es importante incluir tiempos de descanso y recreación.
3. Acompaña, pero no hagas la tarea por él
El acompañamiento de los padres es clave, pero debe ser un acompañamiento inteligente. Puedes preguntarle qué aprendió en clase, animarlo a explicar con sus propias palabras lo que entendió o guiarlo cuando se atasque. El objetivo es que se sienta apoyado, pero que sea él quien logre sus propios avances.
4. Motiva con pequeños logros
Celebrar los progresos, por pequeños que parezcan, le da confianza y motivación. Un “¡qué bien lo hiciste!” o permitirle un rato extra de juego después de cumplir con su estudio puede marcar la diferencia.
5. Enséñale a organizarse
El uso de agendas, planificadores o incluso aplicaciones digitales puede ayudar a que tu hijo aprenda a distribuir su tiempo, priorizar tareas y evitar olvidos. Con tu guía, poco a poco desarrollará autonomía y responsabilidad.
6. El ejemplo arrastra
Los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si tu hijo observa que en casa también hay momentos de lectura, trabajo ordenado o incluso estudio de los adultos, será más fácil que valore la importancia de hacerlo.
En el Liceo Benalcázar creemos que formar buenos hábitos de estudio no solo mejora el rendimiento académico, sino que también construye disciplina, confianza y amor por el aprendizaje.
¡Acompañar a tu hijo en este proceso es regalarle herramientas para toda la vida!
