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Escrito por Angela Marulanda
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ENVEJECER ES OBLIGATORIO; MADURAR ES OPCIONAL El primer día en la universidad nuestro profesor se presentó y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a quien no conociéramos todavía. Me puse de pie y mire a mi alrededor, cuando una mano me toco suavemente el hombro. Me di la vuelta y me encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba todo su ser. 'Hola, guapo! Me llamo Rose. Tengo ochenta y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo?' Me reí y le conteste con entusiasmo: '¡Claro que puede!' Ella me dio un abrazo muy fuerte. '¿Por que esta usted en la universidad a su edad, cuando debería estar descansando?', le pregunte. Riéndose, me respondió: 'Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener unos dos hijos, y luego jubilarme y viajar.' 'Se lo digo en serio', le dije. Quería saber que le había motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad. 'Siempre soñé con tener una educación universitaria y ahora la voy a tener!', me dijo.
Después de clases caminamos al edificio de la asociación de estudiantes y compartimos un batido de chocolate. Nos hicimos amigos enseguida. Todos los días durante los tres meses siguientes salíamos juntos de la clase y hablábamos sin parar. Me fascinaba escuchar a esta "maquina del tiempo". Ella compartía su sabiduría y experiencia conmigo. Durante ese año, Rose se hizo muy popular en la universidad; hacia amistades a donde iba. Le encantaba vestirse bien y se deleitaba con la atención que recibía de los demás estudiantes. Lo estaba pasando de maravilla. Al terminar el semestre le invitamos a Rose a hablar en nuestro banquete de cierre de la temporada de fútbol. No olvidaré nunca lo que ella nos enseñó en esa oportunidad. Luego de ser presentada, subió al podio. Cuando comenzó a pronunciar el discurso que había preparado de antemano, se le cayeron al suelo las tarjetas donde tenía los apuntes. Frustrada y un poco avergonzada se inclinó sobre el micrófono y dijo simplemente: 'Disculpen que esté tan nerviosa. Dejé de tomar cerveza por cuaresma y este whisky me esta matando' 'No voy a poder volver a poner mi discurso en orden, así que permítanme simplemente decirles lo que sé' Mientras nos reíamos, ella se aclaro la garganta y comenzó: 'No dejamos de jugar porque estamos viejos; nos ponemos viejos porque dejamos de jugar. Hay solo cuatro secretos para mantenerse joven, ser feliz y triunfar: 'Tenemos que reír y encontrar el buen humor todos los días. |
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